Crónicas de un Escapista

Encerrados en una habitación. No sabemos qué ocurre. Sólo sabemos que a nuestro alrededor está todo lo que necesitamos para descubrir un secreto y escapar.

Vemos los números de un reloj en la oscuridad. Está parado. Marca 60:00.

De repente, se enciende la luz y el reloj empieza una cuenta atrás. 59:59… 59:58… 59: 57… y comenzamos a buscar como locos. En cualquier sitio puede estar la clave que nos lleve al siguiente código, que nos permita abrir el siguiente candado, resolver el siguiente laberinto.

¿Qué es esto? Parece indescifrable. ¡Espera! Recuerdo algo… que parecía… Quizás encaje aquí. ¡SÍ!

El tiempo corre inexorable y todos nuestros cerebros se compenetran.

Miramos el reloj, parece que vamos bien. 34:25… 34:24… 34:23… pero de repente…

¡NOOOO! ¡Estamos bloqueados! …….. ¡Shhhhhh! ¡Calla, calla!… Alguien desde el otro lado nos ayuda y podemos retomar el hilo.

Ya quedan unos pocos segundos y estamos en lo que creemos el último acertijo, el último rompecabezas. 13… 12… 11… 10… 9…

Alguien grita: ¡LO TENGO. LO HE ENCONTRADO!

Probamos una y otra vez y no conseguimos ver lo que falla… No lo entiendo; me giro para pensar y… ¡claro! ¡ahí está! ¡sólo había que mirarlo con un poco de perspectiva! Escuchamos un “clic” y la puerta se abre.

¡HEMOS ESCAPADO!

Salimos eufóricos, felices. Ha sido una de las mejores experiencias de ocio que hemos vivido jamás. Nos hacemos una foto todos juntos con algunas de las cosas que hemos encontrado para revivir que este día desciframos códigos y resuelto rompecabezas que sólo creíamos que existían en los videojuegos, pero esto es real. Esto es un ESCAPE EN VIVO.