Escuadrón suicida

Nunca he sido un gran consumidor de tebeos, pero me chiflan las historias y me encantan las de superhéroes y villanos bien paridas. Tampoco soy de tener algo favorito en prácticamente ninguna de las facetas de mi vida, pero sí tengo un superhéroe favorito, Batman.

Allá por 1993 estuve medio año viviendo en Hollywood, California, EE.UU. Hacía seis meses que se había estrenado Batman: La serie animada. Su tratamiento de las sobras, de los perfiles y el movimiento; la voz de Kevin Conroy como Batman y la de Mark Hamill como Joker (parece que este tipo de perfiles le va bien); la profundización en el personaje, en los porqués; todo hacía que mi querencia por Batman se revalorizara.

Por esto y por muchas, muchísimas otras cosas que quizás un día os cuente, soy un tipo DC. Lo personajes de Marvel, lejos de no gustarme, siempre se me han antojado algo más triviales y superficiales. Con la esperanza de ver algo de esa profundidad DC, fuimos al estreno de Escuadrón suicida.

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Título original: Suicide Squad
Dirección:
 David Ayer
Guión: David Ayer (sobre un cómic de John Ostrander)
Elenco: Will Smith,  Jared Leto,  Margot Robbie,  Jai Courtney,  Joel Kinnaman,  Viola Davis, Cara Delevingne,  Adewale Akinnuoye-Agbaje,  Adam Beach,  Jay Hernandez,  Karen Fukuhara,  Scott Eastwood,  Jim Parrack,  Ike Barinholtz,  Ben Affleck,…
Música: Steven Price
Fotografía: Roman Vasyanov
Productora: Warner Bros. Pictures / DC Comics

Al igual que Marvel ha conseguido una trayectoria cinematográfica coherente, te guste más o menos, DC vuelve a pinchar con una película que es un cúmulo interminable de propuestas inconexas y fláccidas, de personajes insulsos y fláccidos y una trama…. fláccida; todo ello expuesto con un montaje errático que no ayuda a entrar en la trama, poniendo en evidencia que no haya mucho en lo que entrar, abusando de regresiones a momentos pasados de la vida de los personajes, o incluso a momentos de la propia película, con una aportación dramática nula.

Si quieres ver un producto de entretenimiento “pop” de consumo rápido, quizás sea de tu agrado, pero todo el peso de ese entretenimiento recae básicamente en unos efectos “made in Hollywood” (aunque veamos inserciones infográficas y cromas que chirrían) con un concepto visual impresionante y, sobretodo todísimo, en una Margot Robbie espectacular como Harley Quinn a quien estamos deseando ver cómo defiende un guión deficiente con mucha entereza, salero, encanto y picardía.

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Dejando de lado las incoherencias de los personajes respecto de la trama, y ya no digo respecto de los cómics, diré que no veo mal que los directores quieran aportar algo innovador a personajes ya clásicos para dejar su impronta en ese universo; no tengo inconveniente en que Deathshot sea de raza negra, ni siquiera tendría inconveniente en que Joker fuera negro, pero que sustituyan la singularidad de sus marcas en las comisuras de la boca por unas fundas dentales metálicas como las que llevaría un macarra cualquiera (recordatorio a Tuco de Breaking Bad)… no puedo, no puedo con ello… lo lamento.

Ya metidos en faena con los personajes y actores, podemos ver a Will Smith como Deathshot. Soy consciente de la trayectoria de Will Smith desde sus comienzos en El príncipe de Bel Air, pasando por Seis grados de separación, Ali, En busca de la felicidad, Soy leyenda, Siete almas, con momentos de una calidad que realmente me sobrecogieron y me hacían olvidar sus comienzos como sobrino de los Banks; era una serie que me hacía reír, pero Carlton era mucho Carlton para el joven Will. Pues la planicie de su trabajo en Escuadrón suicida raya en la de Independence day y hasta me hace añorar interpretaciones como las Wild Wild West o Dos policías rebeldes (Bad boys), fíjate tú.

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La visión un poco “punk”, un poco Marilyn Manson del Joker, no es que sea de mi devoción pero no me horroriza. Creo que Jared Leto encaja muy bien en el perfil que, supongo, David Ayer buscaba (reitero mi pesar por la ausencia de las marcas en la boca) y también, aunque soy un gran defensor del trabajo de los actores de doblaje españoles, me parece que en esta ocasión no le hace toda la justicia que cabría esperar.
El Joker y Harley Quinn merecen película aparte. Son los personajes más atractivos y que más aportan a la cinta y, además, protagonizan las imágenes fotográficamente más poéticas, que si bien no se entiende el porqué de algunas de ellas (véase por ejemplo secuencia en un depósito de ¿ácido?), sí son una delicia de composición.

Otra cosa, dejad de buscar comparaciones competitivas entre el Joker de Ledger, el de Leto e incluso el de Nicholson.

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El resto de personajes quedan muy en segundo plano aunque se les intenta dar su momento de protagonismo en la trama. Al principio veremos un repaso de más de media hora de casi todos los que conformarán el equipo Fuerza Especial X. Además de los citados, veremos al Capitán Boomerang, al incendiario expandillero El Diablo, a Killer Croc, y la Encantadora. También se unirá al equipo Slipknot, pero no tiene hueco en la presentación junto con los demás; ¿sabéis quién será el primero en morir? … Has acertado, pero algo tan previsible no da premio.
Después se les unirá Katana, un añadido repentino que resultará que también cortará el bacalao. (Katana-cortar, bacalao-sushi, ¿lo pilláis?)

La modelo Cara Delevingne da vida a la Encantadora y a su recipiente, June Moone. En un principio me gustó, cuando era esa semideidad que había estado enterrada durante siglos a la espera de recuperar su corazón, pero me desinflé cuando se convirtió en la modelo que hacía grotescos movimientos para construir una máquina.

Hay que destacar la interpretación de Viola Davis como Amanda Waller, y digo la interpretación, que no el papel. Es la que tiene la brillante idea de formar un equipo de villanos para contrarrestar males mayores tras la falta de Superman; males que por otra parte no existían hasta que se formó dicho equipo. Otra muestra de la lógica del guión. Waller da esa visión del gobierno malo malérrimo que es capaz de todo por lo que ellos creen que mantendrá la seguridad de su país.

Y ahí está el coronel Rick Flag (Joel Kinnaman) como débil nexo entre esas dos inestables fuerzas; por un lado comandando el escuadrón suicida, enamorado de June Moone, quien batalla en sus adentros contra la Encantadora, y por otro las órdenes de Amanda Waller, su superior.

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Si os fijáis, en casi todas las películas en las que va a haber un desenlace épico, justo antes de dicho enfrentamiento, hay una secuencia en la que el protagonista o los protagonistas tienen un momento de paz, de recogimiento. El héroe yace en el lecho con su amada una posible última vez, la heroína repasa los recuerdos que la han llevado hasta donde está y deja una nota a sus seres queridos, etc. Pues bien, en Escuadrón suicida la relación entre personajes está cogida con pinzas, y ese momento de pretendida catarsis está lleno de clichés insustanciales, con buenos planos cerrados pero con una defensa actoral floja de un texto difícilmente defendible. Lo único bueno que tiene es que ocurre en un bar, y no veo sitio mejor para semejante catarsis villana que un bar.

A partir de entonces, David Ayer intentará hacernos creer que ahora son un solo espíritu con frases como “Ya perdí una familia y no voy a perder otra.” que se hacen para justificar el sacrificio voluntario de un personaje por otro. Pero ya no se lo cree nadie, porque no se siente, no hemos empatizado con los protagonistas porque la relación entre ellos se ha construido como un pastiche, no es sincero y, si no hay empatía, nunca será épico.

A pesar de todo esto, no desaconsejo Escuadrón suicida. Deseo profundamente que se desarrolle la línea hacia la que apunta el concepto que tiene. La premisa y el potencial de algunos personajes me gusta. Quizás todos estos problemas sean en parte debidos a los cambios e inconvenientes que sufrió la producción, no lo sé.

Para resumir lo dicho y no contar nada más para no reventaros más la trama, diré que por guión y montaje esta cinta es un quiero y no puedo, pero que el concepto visual, algunos detalles de dirección y Margot Robbie la hacen aceptable para el visionado con intenciones de ligero entretenimiento.

El día del estreno mundial, su director, David Ayer, dijo “¡Que se joda Marvel!”. En otra ocasión será, David, en otra ocasión.

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